Los sistemas de calefacción: Aliados contra el frío y enemigos para la salud

In Bienestar personal, Centros Deportivos, Centros Sanidad, Escuelas, Espacios saludables, Higiene profesional, Oficinas, Residencias, Residencias Tercera Edad by entorno saludableLeave a Comment

Puede parecer una obviedad remarcar el hecho de que la Calidad del Aire Interior (CAI) condiciona nuestro bienestar y salud. Pero la verdad es que en la práctica, este parámetro está muy poco considerado a la hora de construir o habilitar un edificio.

Según datos de la Energy Perfomance of Buildings Directive (EPBD), que tiene como finalidad reducir el consumo de energía en los edificios, estos mismos representan un 40% del consumo global de la Unión Europea (UE) y el 36% del total de emisiones de gases invernadero.

Durante la última década, se han intentado tomar cartas en el asunto construyendo edificios que cada vez están mejor aislados térmicamente. No obstante, en la mayoría de los casos se desaprovecha la oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar la CAI.

En este aspecto, la mayoría de edificios pecan de una escasa ventilación. Y tanto en invierno como en verano debemos sumarle el factor de que el aire que sale del aparato de aire acondicionado o bomba de calor, en muchos casos está contaminado. Resultado: ante la escasa ventilación cualquier partícula nociva proveniente del aire que proporcionan estos aparatos no sólo queda suspendida en el ambiente sino que además se expande por el mismo.

Y es que, llegadas estas fechas en las que las batallas por el mando para subir o bajar la temperatura de la calefacción son constantes, debemos pararnos a pensar los riesgos que comportan los sistemas de calefacción para nuestra salud.

Estos riesgos pueden deberse a dos motivos diferentes:

  1. Riesgos derivados del aumento de temperatura y sequedad en el ambiente

En estos casos es importante colocar un termómetro que nos ayude a diagnosticar las condiciones ambientales. La situación ideal consiste en mantener la temperatura ambiental interior entre los 21-23 ºC. Por otra parte los niveles de humedad deben oscilar entre el 50-70%.

Es importante el uso de un termostato que nos permita incidir directamente sobre estas dos condiciones.

Debemos tener en cuenta que cuanto mayor sea la temperatura, más sequedad se producirá en el ambiente. En este aspecto, la bomba de calor es el método de calefacción que más reseca.

La sequedad en el ambiente puede producir a su vez sequedad en nuestra piel y en las mucosas respiratorias. Esto provoca que nuestras células no produzcan el moco necesario para protegernos y nos encontramos más expuestos a gérmenes y bacterias. Además, la sequedad del ambiente también puede derivar en una conjuntivitis.

  1. Riesgos derivados de la producción de sustancias tóxicas

Al principio del post ya hablábamos de la posibilidad de que los aparatos calefactores emitieran aire acondicionado. Este hecho puede deberse a una mala combustión que viene precedida por el mal funcionamiento de los sistemas o por una obstrucción en la salida de humos.

En la mayoría de los casos, lo que se desprende de los aparatos de calefacción es monóxido de carbono (CO). Se trata de un gas inodoro e incoloro que actúa sin que nos demos cuenta, ya que no irrita las mucosas respiratorias ni produce tos. No obstante, cuenta con el poder para causar dolores de cabeza, nauseas, debilidad, mareos, agitación respiratoria…

En cualquier caso, debemos asegurarnos de que las fuentes de calor que estemos utilizando funcionen correctamente, además de equilibrar la necesidad de calor con nuestra salud.


CONSEJO EFEBÉ


Es importante regular la temperatura ambiental interior, ya que cuanto mayor sea el contraste entre los grados centígrados del interior y el exterior, más tiempo tardarán en adaptarse y reaccionar nuestras defensas, dejándonos expuestos ante miles de bacterias. Para remediar esto, debemos evitar poner la calefacción a temperaturas elevadas. Podemos ayudarnos con la ayuda de un termostato.

Además, ya hemos comentado en el post que las bombas de calor son el sistema de calefacción que más reseca el ambiente. Como alternativa, es recomendable el uso de acumuladores eléctricos o radiadores de agua caliente a través de una caldera de gas, que ayuden a humidificar el entorno.

entorno saludableLos sistemas de calefacción: Aliados contra el frío y enemigos para la salud

Leave a Comment