En los centros deportivos, una higiene de campeonato

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Con la llegada del nuevo año, solemos marcarnos una serie de propósitos que cumplir. Entre los más comunes, se encuentra el de apuntarnos a un gimnasio con el objetivo de mejorar nuestra forma física para así sentirnos mejor por dentro y por fuera.

Por su parte, el mercado de los centros deportivos, que espera con entusiasmo la campaña de enero, tiende a la saturación durante los últimos tiempos. Y es que son muchos los gimnasios que ofrecen las mismas condiciones sin nada que los diferencie; todos venden las instalaciones más punteras y los mejores profesionales.

Pero la mayoría de las veces, no sólo basta con esto para que los usuarios se decanten por un centro u otro. Y es que, pese a que la higiene no suponga un punto clave a la hora de elegir y en la mayoría de los casos se obvie el poder de ésta, es uno de los motivos que provocan que un usuario abandone u opte por no entrar en un gimnasio.

Por esto es tan importante crear una atmósfera limpia y saludable. Cuando nuestro cuerpo se expone directamente a espacios y elementos que pasan por las manos de miles de personas, más vale prevenir que curar.

Los vestuarios de los centros deportivos son, junto a los bordes de las piscinas y las zonas de agua (spa, jacuzzi, baños de vapor…), las zonas más expuestas a los gérmenes y hongos. La humedad en todos estos espacios no hace más que facilitar la supervivencia de estos microorganismos.

Y pese a que el centro tenga la obligación y la necesidad de desinfectar constantemente estas zonas, debemos tomar precauciones y protegernos. No está de más el uso de calcetines de goma o unas chanclas en la ducha para evitar contraer hongos. Además, es aconsejable usar una toalla cada vez que hacemos uso de una instalación, ya que su superficie puede haber sido empapada por el sudor de otra persona y contener miles de gérmenes.

Éstas son medidas de las que seguramente ya seamos conscientes. ¿Pero qué más podemos hacer para protegernos? En este tipo de situaciones, un buen lavado de manos puede salvarnos de un contagio seguro, pese a ser una medida muy poco considerada en los centros deportivos.

Damos por hecho que nuestras manos salen limpias de la piscina, pero no olvidemos que después de esta acción, pueden pasar por la taquilla, por el pomo de la puerta, por el banco del vestuario, por el secador común… Todas ellas son superficies manoseadas por decenas de usuarios al día.

Para solventar este problema debemos aplicar una higiene de manos exhaustiva siempre que sea posible y suplir esta acción por un enjuague con gel hidroalcohólico en todos los casos en los que resulte imposible acudir al baño.


CONSEJO PAPELMATIC


Para mantener una buena higiene de manos en cualquier centro deportivo de una forma casi espontánea son necesarios tres requisitos:

  • Disponer de dispensadores atractivos para los usuarios, ya que éstos llaman la atención y animan a su uso.
  • Instalar estaciones de gel hidroalcohólico en las zonas de paso más frecuentadas por los usuarios. Además, también es recomendable disponer de botellas individuales que puedan utilizarse en aquellos momentos en los que resulta imposible lavarse las manos con agua y con jabón. No debemos olvidar que en ningún caso un enjuague con gel hidroalcohólico sustituye a la acción de lavarse las manos.
  • Contar con dispensadores automáticos que nos ayuden a evitar tocar una superficie más y hacer uso, a ser posible, de jabón en espuma en cargas selladas. En la mayoría de los casos en los que el depósito se encuentra abierto al ambiente, las bacterias contaminan el jabón formando una biopelícula que acaba por anular la que debería ser su función de desinfección.
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